Mujeres rurales y autistas: cuando vivir lejos de los recursos también es una barrera
- Con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se celebra el 15 de octubre, ponemos el foco en las barreras que pueden afrontar las mujeres autistas que viven en entornos rurales.
- A través de +RuralTEA, trabajamos junto a Autismo España y otras entidades participantes para acercar apoyos especializados al medio rural y favorecer que las personas autistas puedan desarrollar su vida en su propia comunidad.
La falta de servicios, las dificultades de transporte, las limitadas oportunidades laborales y las barreras para participar en la vida social se suman al papel que muchas mujeres continúan desempeñando como principales responsables de los cuidados y de la vida familiar. Esta combinación de factores puede limitar su autonomía y sus oportunidades de participación en la vida social y económica de sus comunidades.
Estas desigualdades pueden intensificarse en el caso de las mujeres autistas. A las barreras asociadas al género y a la ruralidad se añaden las dificultades para acceder a un diagnóstico y a apoyos especializados, especialmente cuando estos recursos se concentran fuera de los pequeños municipios.
Mujeres autistas en el medio rural: barreras que se acumulan
La menor disponibilidad de servicios específicos relacionados con la discapacidad, junto con la falta de formación especializada en autismo entre algunos profesionales de los ámbitos sanitario, educativo y social, puede dificultar la detección de necesidades y la prestación de apoyos adecuados.
Estas barreras pueden afectar especialmente a las mujeres autistas, que en muchos casos reciben un diagnóstico más tardío. El retraso puede dificultar el reconocimiento de sus necesidades y el acceso a los recursos que necesitan para mejorar su calidad de vida.
A estas dificultades se suma una realidad que no siempre resulta visible para quienes están alrededor: el esfuerzo que puede suponer desenvolverse en determinadas situaciones sociales, adaptarse a las expectativas del entorno o gestionar el cansancio y la sobrecarga.
Así lo explica Sonia, una mujer autista que participa en +RuralTEA a través de Desarrollo-Autismo Albacete, una de las entidades del proyecto: «Pueden ver que eres autónoma, pero no el esfuerzo que supone desenvolverte en determinadas situaciones, adaptarte socialmente o gestionar el cansancio y la sobrecarga».
Su experiencia también refleja las dificultades que pueden surgir cuando no se encuentran los apoyos adecuados. «En mi caso tuve que buscarme la vida por mi cuenta para encontrar respuestas y apoyos, ya que no me sentí apoyada, ni encontraba mejoría con las especialistas que me trataban», relata.
Este testimonio pone de manifiesto la importancia de avanzar hacia entornos que no exijan únicamente a las personas autistas adaptarse, sino que también comprendan sus necesidades y ofrezcan respuestas adecuadas.
«Me gustaría que no recayera siempre sobre nosotras el esfuerzo de adaptarnos al entorno, sino que el entorno también hiciera un esfuerzo por comprendernos y facilitarnos las cosas. Que pudiéramos vivir en nuestros pueblos con los apoyos que necesitamos, sentirnos parte de la comunidad y tener la misma calidad de vida y las mismas oportunidades que cualquier otra persona», señala Sonia.
El medio rural también cuenta con oportunidades para construir redes de apoyo cercanas. Las relaciones comunitarias, el conocimiento entre vecinos y vecinas y la colaboración entre los recursos locales pueden contribuir a generar entornos más accesibles, comprensivos y conectados con las necesidades de las personas.
+RuralTEA: apoyos más cercanos y adaptados a cada territorio
Para responder a estas necesidades, +RuralTEA es un proyecto impulsado por Autismo España que cuenta con la participación de 14 entidades que trabajan en el territorio, entre ellas Autismo Córdoba en la zona norte de la provincia de Córdoba (Alcaracejos). Su objetivo es acercar apoyos especializados a las zonas rurales y favorecer que las personas autistas puedan ejercer sus derechos y desarrollar su proyecto de vida en su entorno habitual.
El proyecto promueve un modelo de apoyo integral y centrado en la persona, que tiene en cuenta sus necesidades, fortalezas, intereses y objetivos para mejorar su calidad de vida. Para ello, se trabaja con las propias personas autistas, sus familias, profesionales, entidades sociales, administraciones y agentes locales, con el fin de mejorar la respuesta del entorno y facilitar el acceso a los recursos disponibles.
La perspectiva de género se incorpora de manera transversal, prestando especial atención a las barreras que pueden experimentar las mujeres autistas en el acceso a los apoyos y en su participación social.
Además de acercar recursos especializados, iniciativas como +RuralTEA contribuyen a identificar necesidades, reforzar la colaboración en el territorio y promover comunidades más inclusivas, en las que vivir en un municipio pequeño no suponga tener menos oportunidades.
La experiencia de las personas participantes ayuda a comprender qué se espera de iniciativas como esta. Como señala Sonia, «Para mí, lo importante es que no se quede solamente en dar visibilidad al autismo, sino que sirva para generar conexiones, detectar necesidades y facilitar apoyos que tengan un impacto real en nuestra vida cotidiana».
Avanzar hacia la igualdad de oportunidades también implica escuchar a las personas autistas, acercar los recursos a los pueblos y construir entornos que faciliten su participación y autonomía. Porque el lugar de residencia no debería determinar las posibilidades de recibir los apoyos necesarios y disfrutar de una buena calidad de vida.
+RuralTEA se enmarca en el Programa FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza, y está cofinanciado por la Unión Europea y Fundación MAPFRE a través de la convocatoria Ayudas +RURAL 2025.


